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domingo, 29 de abril de 2012

Cambia de canal


Si hiciéramos lo que quieren que hagamos, si fuéramos quienes quieren que seamos, si fuésemos donde quieren que vayamos,  si dijéramos lo que quieren que digamos, entonces y sólo entonces, dejaría de merecer la pena vivir. Y es que, ¿de qué me sirve si no soy yo quien dirige mi vida? Si soy una máquina, un robot, un cuerpo sin alma y una mente como otra cualquiera vagando por el mundo. Si no coges el mando y cambias de canal, seguirás viviendo la misma miseria, desperdiciando toda una vida con cada mal gesto, palabra errónea o paso equivocado que hayas dado y darás. Abre los ojos y verás; mira, pero a la vez observa. Verás que tienes aún un mundo por delante, una vida que no puedes tirar a la basura, sólo por querer ser como los demás, porque los demás quieran que seas como ellos. Ahora, justo ahora, mientras sigues perdiendo tu tiempo leyendo estas líneas, estás a tiempo de cambiarlo todo. Tu pasado, tu presente, tu futuro y tu incierto destino. Porque la vida, en sí, no es más que eso, un pasado que olvidar, un presente por vivir, y un futuro que esperar. Así que, no esperes más, cuanto más tiempo pase, más difícil será borrar lo escrito, estás a tiempo de destruir esa máquina que te envuelve, ese robot en el que te has convertido; ese cuerpo volverá a tener alma y tu mente dejará de vagar por el mundo, encontrará y encontrarás un rumbo. Sólo coge ese mando y cambia de canal. Verás que hay muchas más cosas por descubrir, esas cosas que te perdiste, esas que encontrarás, aquellas que te harán feliz y otras que te dolerán, pero no destruirán. Estás a tiempo de ser tú, algo único y por ello, difícil de conseguir. Las personas, por naturaleza, son fuertes. Y tú, por instinto, aún más. Así que borra todas esas líneas, no te arrepientas de ellas, aunque lo hagas, seguirán formando parte de tu vida. Sólo bórralas, no dejes huella en ti y comienza ese nuevo camino que, seas como seas, te hará feliz.

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