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martes, 24 de julio de 2012

La fórmula


Un camino, eso es lo que tengo por delante. Vivir, lo que me he propuesto.
Y es que a veces, lo fácil se complica. Lo complicamos. Vivir parece fácil, ¿no? Con respirar nos basta. Entonces, ¿por qué estamos siempre quejándonos de lo dura que es la vida? Quizá porque ésta no consiste en vivir, hay algo más, respirar nos llena los pulmones, pero no el alma. Para vivir bien, hay que ser felices, de eso no hay duda. Y nos pasamos la vida buscando la fórmula de la felicidad. ¿Nadie se ha parado a pensar que esa tal fórmula no existe? O así lo veo yo. Y buscar algo que no existe, ¿no es una pérdida de tiempo? Para. Deja de buscar donde no hay, de mirar a todos lados, y mírate. No por fuera, sino ahí dentro. Ahí donde nunca te habías parado a mirar. Tal vez ésa ha sido tu pérdida de tiempo. Cierra los ojos. Escúchate. Seguramente, siempre escucharás dos versiones distintas: la de la cabeza y la del corazón. No ignores ninguna de las dos. Elige la que creas oportuna. La vida es cuestión de elección. Las buenas decisiones te harán feliz, te ayudarán a recorrer tu camino. De las malas aprenderás, rectificarás y seguirás sumando. Abre los ojos, ¿no lo ves todo más claro?
¿Aún no sabes lo fórmula de la felicidad? Ésta está en ti, en lo que eres y en lo que llegarás a ser. Ese camino es fácil, no dejes que nadie te lo complique. Encontrarás piedras en el camino, es tu decisión quitarlas o dejarlas ahí. Márcate una meta y no pares hasta alcanzarla. No se trata de ir deprisa para llegar antes, sino de ir despacio y asegurarte de que llegarás. Son conceptos. Asúmelos. Encuentra tu fórmula y no la sueltes, serás feliz.

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